EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA LICENCIATURA EN ETNOEDUCACIÓN
LA ETNOEDUCACIÓN
QUÉ ES LA ETNOEDUCACIÓN: Para el antropólogo Manuel Zapata Olivella, la etnoeducación entendida en el contexto colombiano y en el contexto americano debe ser una
educación para la emancipación cultural, social y política del africano en contraste con quinientos años de opresión, deformación de su cultura y marginación.
Por su parte, Juan Grisolle, explica que la etnoeducación es una alternativa de reconocimiento del
otro como exaltación de los valores, a través de la exaltación respetuosa de las diferencias.
“La Etnoeducación es también una opción de despertar en las nuevas generaciones muchos de los valores aportados por los ancestros que a través del proceso de enajenación y de transculturación que hemos sufrido se han ido extraviando”.
Podemos encontrar
muchas denominaciones
sobre la
etnoeducación
en Colombia,
unas más relevantes que otras, pero partiendo de la base de que el recorrido de la etnoeducación es largo y de muchos trechos, en nuestro país se recurre a la Constitución de 1991 para darle vida jurídica a este tema.
Tal como se explica la Ley 115, título III Cáp 3, Art 55, la Etnoeducación es la educación para
grupos étnicos. Aquella la que se ofrece a grupos y pueblos que integran una nacionalidad y que poseen una cultura, una lengua, unas tradiciones y unos fueros propios y autóctonos.
Esta educación debe estar ligada al ambiente, al proceso productivo, al proceso social y cultural con el debido respeto de sus creencias y tradiciones. La atención educativa para los grupos étnicos, ya sea formal o informal se rige por lo dispuesto en la Ley 115 de 1994 sus decretos reglamentarios
en especiales Decreto
1860 de 1994 y las normas que lo modifiquen o sustituyan y lo previsto de manera particular en el Decreto 804 de 1995.
Sin embargo, estudiosos del tema consideran que la historia legal de la etnoeducación inicia en
1976 con la reestructuración del sistema educativo colombiano, el cual brindaba a los indígenas
el
derecho a una educación propia y a participar activamente en la elaboración de sus currículos (Decreto Ley 088176).
Dos años después, en 1978, fue reglamentado el artículo 11 del Decreto 088/76 por medio del Decreto 1142 que, hasta la promulgación de la Constitución de 1991, constituyó el documento regidor de los principios de educación indígena en el país.
EL PROCESO ETNOEDUCATIVO EN COLOMBIA
Las luchas
de los pueblos étnicos han alcanzado dimensiones
importantes
en cuanto
a
reivindicaciones culturales se trata. Han logrado identificar cuales son las causas de sus graves procesos de aculturación, encontrando que la educación es una de las causas principales. Por lo tanto, han exigido al Estado una educación para ellos,
que
parta de
sus
concepciones
de educación propia.
Acercarse a la comprensión del origen se este programa, es entender que fueron los pueblos étnicos, que a través de
sus luchas han
alcanzado
dimensiones importantes en
cuanto a reivindicaciones culturales se trata. Han logrado identificar cuales son las causas de sus graves procesos de aculturación, encontrando que la educación es una de las causas principales. Por lo tanto, han exigido al Estado una educación para ellos,
que
parta de
sus
concepciones
de educación propia. De esta manera surge la etnoeducación.
La educación escolarizada en Colombia para los grupos étnicos, nace ligada a la iglesia católica
mediante el Concordato de 1886, celebrado entre la Misión Católica y el Estado, a través del cual éste les entrega la administración y dirección de las escuelas públicas de primaria para varones.
Para 1928
la iglesia tiene la
inspección
de todos los establecimientos
educativos
de las intendencias y comisarías y en 1953 se afianza su labor educativa en tanto se ordena, "en adelante se llevará a cabo, dentro del espíritu y de acuerdo con la iglesia católica, apostólica y romana .
Se le concede a la iglesia la facultad de crear, trasladar escuelas y realizar nombramientos de docentes para primaria y secundaria. Durante todo este tiempo la educación se ha impartido en castellano y con los programas oficiales que se tenían para todo el país.
Además se instruían con la concepción de la superioridad del "blanco" y sus costumbres, con la finalidad principal
de "civilizarlos e
integrarlos"
a la
"cultura nacional".
La modalidad más generalizada en este propósito fueron los internados escolares, en los cuales se "formaban" los adolescentes hasta por 5 años. En muchos casos los jóvenes de las comunidades eran obligados a ir por medios violentos.
Esta institución tuvo permanente rechazo de los indígenas, lo que llevó a muchos a escaparse de esta situación de aculturación forzosa. Sin embargo también hay otros que opinan que era la forma más adecuada para aprender el castellano y enriquecer las culturas.
Para 1962 el
Estado,
con la intención de reducir
la hegemonía
de la iglesia católica
en las
comunidades indígenas realiza un nuevo convenio con el Instituto Lingüístico de Verano, entidad norteamericana que se encargaría de estudiar las l enguas aborígenes. Esta institución de carácter igualmente religioso,
desarrolla acciones más de
proselitismo y a culturación,
afectando las formas de vida, las creencias, tergiversando los idiomas, interesándose más por los recursos naturales
de las regiones. A 1999
quedan muchas
comunidades influidas
por
estos
credos religiosos y la iglesia católica mantiene la administración de la educación en zonas como la Amazonia, Vaupés, Llanos, Tierradentro, bajo la modalidad de educación contratada.
Desde otro
ámbito, los pueblos indígenas venían
revitalizando sus proc esos de
resistencia, revalidando sus condiciones socioculturales y asumiendo de manera organizada la solución a sus problemas.
EL DESARROLLO DE OTRAS CULTURAS
CULTURA TIERRADENTRO
En la costa del Pacífico, al sur de Colombia, se desarrolló la cultura Tumaco, que cuando se extendió al Ecuador, se llamó tolita. Esta cultura se destacó por la escultura de innumerables cabezas
y
estatuillas
de arcilla, que ostentan
un particular estilo
y
pueden identificarse inmediatamente. En el centro ceremonial de La Tolita, estos artistas realizaron representaciones de cabezas de tamaño natural que hoy se encuentran en los museos de Quito y Guayaquil.
Los orfebres prehispánicos utilizaron para moldear las piezas de oro la técnica conocida como de “la cera perdida”. Consistía en crear un modelo de la figura que se quiere representar y cubrirlo con cera. Este modelo se recubría
con capas de arcilla
mezclada
con carbón triturado hasta formar un molde que cubriera la figura.
El molde se dejaba secar y luego se calentaba para que la
capa de cera se derritiera y saliera por un orificio que se había dejado en el molde. Luego, por ese mismo orificio se vertía el oro fundido hasta que llenara el espacio dejad o por la cera. Cuando el oro se enfriaba, se rompía el molde y al objeto de oro se le daban los toques finales.
La cultura de Tierradentro floreció en el Cauca, en las escarpadas vertientes de los ríos Páez, Negro y la Plata. Se destacó como cultura lítica, por sus monumentales hipogeos, o tumbas, a las que se descendía por una escalera de caracol y cuyas cámaras están ricamente de coradas en rojo y negro sobre fondo blanco.



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